Desarrollo comunitario, una alternativa a la petrolera

11 07 2011

Rio Cocha, comunidad Campococha, Ecuador

Casi un tercio del territorio del Ecuador (unos 120.000 km²) pertenece a la región denominada Amazonía. Esta extensión de tierra contiene una gran variedad de animales y plantas (algunos de ellos en peligro de extinción) y una gran variedad de comunidades indígenas entre las que destacan los Waorani, los Kichwa y los Shuar. Pero la riqueza de esta región no se limita únicamente a su flora-fauna y su diversidad étnica, sino que posee importantes recursos naturales (madera, petróleo, oro, plata…) que no han pasado desapercibidas a las grandes corporaciones.

Derrame petróleo de Chevron, Ecuador

Pese a que Ecuador se convirtió en el primer país en reconocer los derechos de la naturaleza en la constitución de 2008, la realidad nos indica que la política extractivista llevada a cabo por el mismo gobierno de Correa, continúa fomentando en la región, la explotación masiva de recursos naturales, muy especialmente del petróleo. Tampoco han frenado la extracción petrolera, las malas experiencias anteriores, entre las cuales destaca el gran desastre natural y social causado por la petrolera estadounidense Texaco-Chevron, que pese a tener una condena que le obliga a pagar una multa récord, sigue aun impunemente sin compensar a los habitantes que la sufrieron.

Comunidades como Sumak Sacha, sufren las consecuencias de haber permitido la explotación petrolera en su territorio. Los miembros de esta comunidad, concedieron su beneplácito a la compañía francesa Perenco, a cambio de una compensación económica. Pero las consecuencias  (ríos contaminados que imposibilitan la pesca, continuo ruido que aleja la fauna, contaminación que inutiliza tierras cultivables, surgimiento de nuevas enfermedades, aumento generalizado de los precios…) han sobrepasado enormemente los beneficios.  Actualmente, la explotación ha pasado a manos de la empresa Estatal Petroamazonas, que por ley se ve obligada a reinvertir un porcentaje de sus beneficios en la comunidad. Pero esta ley, lejos de beneficiar a los habitantes de la región, es usada para beneficio de la petrolera. Ésta intenta convencer a los habitantes de la comunidad para que permitan mayores explotaciones que harían aumentar el beneficio de la compañía y por lo tanto la suma de dinero que a éstos les toca.

Construcción de vivero de arboles madereros, Campococha, Ecuador

Quienes sí aprendieron de los antecedentes, fueron los habitantes de la comunidad Kichwa de Campococha. Esta pequeña comunidad, se opuso a la explotación petrolera (aunque sí permitió la construcción de la vía ya que lo consideraban beneficioso) en sus 2800 ha de terreno, y buscó alternativas para obtener beneficios. De las 2800 ha, repartió 400 ha entre las familias (2 ha por familia) para el cultivo propio en su chacra (principalmente yuca, plátano para consumo propio y cacao para la venta). De las otras 2400 ha deriva la principal alternativa que genera ingresos a la comunidad, el programa Estatal de Socio Bosque. Este programa consiste en un contrato de 20 años por el cual el Estado paga 15.000 $ anuales a la comunidad por conservar sin explotar

el bosque, aunque en el programa no queda claro sí esto se hace por simple beneficio de la comunidad o como una forma de apropiarse de terrenos por parte del Estado. Entre otras alternativas figuran también, la regeneración de árboles madereros y  la manufactura y venta de artesanías, actividad que llevan a cabo exclusivamente las mujeres de la comunidad. Además de cara al futuro, están fomentando el turismo comunitario.

Muestra de artesanías, Campococha, Ecuador

Todas estas alternativas han permitido a la comunidad generar un desarrollo económico sin hipotecar su vida en calma ni el medio ambiente. No obstante el gobierno continúa amenazando esta calma con sus grandes proyectos. Concretamente se está a punto de inaugurar muy cerca del lugar un aeropuerto que facilita al turista llegar a la Amazonía en 30 minutos, pero que cambio contaminará el medio y desplazará la fauna del lugar. Otra de las grandes amenazas es la apuesta gubernamental por aumentar las extracciones petroleras. Se habla para 2012 de un plan para acabar de explotar la Reserva Natural del Yasuní, una de las más importantes de la región amazónica que beneficiará a unos pocos pero afectará una vez más a flora, fauna y población del lugar.